La inexorable reducción de los inventarios
de combustibles fósiles del planeta (petróleo,
gas, carbón y otros hidrocarburos), el inevitable
continuo incremento de sus precios y la consecuente contaminación
por su combustión; han impulsado a la ciencia y a la
tecnología al uso de energías alternativas, mismas
que se incrementan exponencialmente como las formas más
viables de solución (sol, viento, mareas y otras).
En el mundo, los sistemas termo-solares han
alcanzado niveles sin precedente.
En China, más de 12 millones
de hogares los usan en el calentamiento de agua doméstica,
mientras que en Estados Unidos, el potencial se estima en 27
millones de equipos en los próximos 20 años.
México, por su ubicación
geográfica y altos niveles de insolación, tiene
condiciones ideales para incorporar esta tecnología.
Si tan solo el 5% de las casas unifamiliares la usaran, el ahorro
representaría más de 300 millones de litros de
combustible fósil al año. Es decir, ¡Como
si 250,000 automóviles dejaran de circular!
Recuerde que invertir en un sistema termo-solar, es contribuir
con la sustentabilidad de nuestros recursos naturales, además
del considerable ahorro en el presupuesto de operación
del hogar.